En el Museo Ferroviario de Temuco se exhibe “Santos Chávez: Poeta de la madera”. Sin duda es lo más importante que acontece en estos días en el escenario artístico temuquense y ya muchos habrán notado el despliegue publicitario inusual que ha tenido la exposición en las calles de la ciudad. En lo que respecta al escenario local la muestra se superpone a la reciente exposición de grabado en Manchaca Lira, que protagonizó el colectivo Grabado 2005 de la Escuela de Arte UCT. (*)
La muestra consiste en 50 xilografías, obras que van del año 1968 a 2000 pero especialmente concentradas en el período 1997 – 2000. No hay catálogo para conservar porque, según lo dicho por funcionarios del museo, no habría llegado a tiempo ni en las condiciones en que se solicitó. La instalación, excepto por un detalle en la iluminación y una obra que se soltó de su marco, está muy bien, como siempre en el espacio amplio que ofrece la galería.
Visite piloto
Temuco está cambiando. El barrio estación (existe un barrio estación?) se está poblando de edificios que van desde la vivienda subsidiada a los “Visite piloto” de las dignas y pujantes familias de la Frontera. La ciudad crece, distribuye, aglomera, segrega, enfrenta, ofrece. Todo alrededor del Museo Ferroviario es crecimiento inmobiliario, todo al norte de la línea férrea ya que al sur de esta frontera de rieles y rejas metálicas las casas y cosas son muy distintas: opacas, desordenadas, orgánicas, sin intervención, es el otro lado que el visitante no alcanza a ver.
Ya es costumbre que al ingresar al Ferroviario uno se encuentra con buses estacionados y sus conductores aburridos a la espera de las delegaciones que se suceden día a día en la visita obligada del Museo dentro del turismo cultural que ofrece Temuco. Y no sólo se ven delegaciones de extranjeros, estudiantes, adultos mayores, sino también dispersos enamorados y jóvenes familias que disfrutan el lugar. El paseo es agradable, limpio, amplio, confiable y bien ubicado, excepto por ese chancro inmobiliario que le circunda y que recuerda que la transformación urbana de Temuco está supeditada a las inversiones y proyecciones de las inmobiliarias y las UFs que puedan acreditar familias de profesionales jóvenes, que realizan el ideal de vivir entre iguales, donde lo único que hace la diferencia es el número de la casa, que durante meses y años no saben ni se interesan por saber del vecino que vive cruzando la calle, que ante todo quieren seguridad para los suyos (familia y bienes incluidos) y reducen la ciudad al trayecto que une sus hogares con sus trabajos.
Visita guiada: la memoria de lo amado
Tengo la suerte de poder hacer una primera visita guiada y así enterarme de otras cosas anejas a la exhibición. Me gusta la línea limpia en la obra de Santos Chávez y encuentro similitud entre algunos de sus trabajos y los dibujos y cuadros de Van Gogh en los que se ve el viento sobre los árboles y pastos. En el color es todo negro, con excepción de un par de lunares rojos y menos en azul.
A la segunda visita repaso los nombres de las xilografías y confirmo la impresión de que Santos Chávez no graba la vida moderna sino que sus trabajos refieren a la naturaleza y a la vida pastoril. El bosque, el mar, las flores, la lluvia, el viento, las montañas de la costa araucana forman el escenario donde el pastor cuida su rebaño de cabritos. Es su infancia rememorada, son los sueños de animales aéreos que aparecen saltando, sin gravedad, cruzando los astros de la noche. Hay una vuelta (por cercanía, por frontera) al hogar, a la infancia en el Bio-Bio, al pastoreo y vida en la naturaleza, lejos de toda complejidad urbana y ruidosa modernidad. El paisaje es costero, montañoso pero redondo y el artista es un pájaro que busca la vida, un ser aéreo que sueña con astros, con amaneceres, con brisas encarnadas sobre trigales.
Otra parte de su obra apunta de una manera distinta, más directa, a lo humano mediante la referencia al pueblo, al origen. Lo araucano está presente en la representación del guerrero araucano y de la niña encantada, de la naturaleza y la desnudez nativa, incluso hace un homenaje a su pueblo dormido, es la presencia del otro como pueblo, como habitante en la frontera.
La naturaleza, la vida pastoril-rural, lo araucano, el amor y la infancia rememorada son los temas del grueso de la muestra. Sin embargo, dentro de las 50 piezas que la conforman hay dos que son particularmente distintas, incluso intrigantes. Ambas refieren a la fiesta y en ellas se tiene la perspectiva de un lugar determinado, un espacio cerrado, una habitación. Lo intrigante surge al notar que estos dos trabajos son distintos de la muestra completa y nos preguntamos por la parte de la obra de Santos Chávez que no conocemos y que pudiera abordar cuestiones relativas a la soledad, al individuo enfrentado a su imagen, obras en que el hombre se enfrenta a si mismo y a los otros en un mundo moderno.
Detalles:
- Hay una obra homenaje a Santiago Nattino quien fue artista pintor, diseñador gráfico y “cartelista” de la campaña de Allende. Fue encontrado degollado en 1985, junto a José Manual Parada y Manuel Guerrero. (http://www.derechos.org/nizkor/chile/libros/reporter/capV06.html)
- Están en exhibición también las herramientas que utilizara Santos Chávez: algunas matrices, rodillos y las cucharas que caracterizaron su forma de imprimir las xilografías.
- Para aquellos que gusten de las ilustraciones: Se aprecia cierta cercanía del trabajo de Santos Chávez con la ilustración, no sólo como ejemplifican los libros y discos a los que diseñó portadas, sino que también en como resuelve algunas obras. - Se pueden ver obras y la técnica de Santos Chávez en: http://www.santoschavezgrabador.cl/
(*) Como el nombre lo indica se trata de trabajos realizados por alumnos de la Escuela de Arte de la UCT bajo la docencia de Lilian Aubel y Pilar Acevedo durante el año 2005. En total 17 expositores.
(+)Me entero de que habría una situación poco clara respecto de los derechos de autor de la reproducción que se hace de la obra “Alegría de vivir” en la galería de arte de la UCT en Manchaca Lira.